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Además, la ineficacia de
estos controles era evidente incluso para el que viajaba por primera vez.
¿Por qué no puedo llevar una botella pero sí comprarla dos metros más
allá en el Duty Free? Por suerte, parece que la tecnología vuelve de
nuevo al rescate para conseguir que volar en avión vuelva a ser una
experiencia más agradable y ágil.
Seguridad
Los arcos detectores de
metales convencionales no detienen a una persona que lleve explosivos.
Un perro detector de drogas entrenado es demasiado caro como para tener
en todas las puertas de acceso y puede confundirse con facilidad. Y los
detectores de productos químicos en suspensión son muy caros y requieren
un control que retiene al pasajero durante unos cuantos segundos.
Por suerte, ya se está
trabajando en sistemas como los que podíamos ver en películas como "Desafío
total", una especie de rayos X que pueden detectar, a distancia, y
aunque el sujeto esté en movimiento, si lleva algún arma o explosivo. La
empresa QinetiQ ya está probando este sistema que podría hacer que no
tuviéramos ni que detenernos al pasar por el control de equipajes.
Pero parece que las
autoridades estadounidenses, principales promotoras de las medidas de
seguridad en el ámbito de la navegación aérea, ahora piensan que las
amenazas no tienen por qué venir desde dentro (ya que consideran que ya
tienen bien vigilados a los pasajeros), así que han puesto sus neuronas
a trabajar.
Y no les debe haber ido
muy bien, porque lo único que han ideado es un sistema de contramedidas
para los aviones civiles que permitiría que éstos evitaran el ataque de
un misil tierra-aire guiado por calor. Obviamente, ésta debe ser una
amenaza más o menos real en países como Irak o Afghanistan, pero dotar a
toda la flota de aviones del mundo con un emisor laser de alta potencia
es, cuanto menos, exagerado.
Entretenimiento a
bordo
Es difícil que con el
tiempo nos den más espacio de piernas en los asientos, pero sí que
veremos cómo las nuevas tecnologías van penetrando poco a poco en la
oferta de entretenimiento de las líneas aéreas. Sí, también para los que
viajan en clase turista.
Para comenzar, los
tradicionales auriculares se irán sustituyendo por otros modelos que
incorporarán cancelación activa de sonido, permitiendo así poder
aislarnos del sonido agudo del aire y el generador (además de gran parte
del llanto del bebé de dos filas hacia atrás). De igual manera, las
pantallas planas formarán parte de un sistema de entretenimiento
personal, con video on-demand, e incluso juegos.
Pero la principal ventaja
vendrá por la adecuación de los nuevos modelos a las emisiones
radioeléctricas de los dispositivos electrónicos que llevemos con
nosotros. Un apantallamiento efectivo conseguirá que el uso de
ordenadores, reproductores multimedia, consolas portátiles, etc., no
interfieran con los instrumentos de abordo.
¿Y los teléfonos móviles?
En vez de prohibirlos, los aviones comenzarán a integrar sistemas que
canalizarán las llamadas a través de un sistema de abordo que tarificará
las llamadas, siempre que nuestro operador haya llegado a un acuerdo con
la compañía aérea. De esta manera, no sólo podremos llamar desde nuestro
teléfono móvil desde el avión, sino que también dispondremos de
comunicación de datos para poder navegar por Internet. Eso sí, no será
barato.
Las llamadas a bordo
podían costar alrededor de 1 a 2 dólares el minuto, mientras que una
tarifa plana para el uso de Internet durante un viaje de 2 horas podía
estar entre los 10 y 20 dólares. |